“Comer conciente no es comer lo que se dice 'perfecto'; es comer conectada con vos, tu cuerpo y tu energía".


No se trata de seguir una estructura o sistema —Meal PREP, Keto, Veggi, ni ningún deber hacer—, sino de habitar tu propio cuerpo y vincularte con la comida desde el momento presente.
Adoptar esta filosofía en tu manera de relacionarte con la comida requiere liberarte de las estructuras y patrones de comportamiento.
Cuando recuperás ese poder, también recuperás tu libertar y dejás de sentir al cuerpo y la comida como un problema, y empezás a vivir tu alimentación como algo natural y dinámico.
Transformarnos no es ejercer control, sino soltarlo.
Dejar de querer “manejar” el cambio y permitir que suceda, incluye soltar la exigencia, el miedo, la búsqueda de resultados rápidos...
Solo así puede aparecer tu versión más auténtica, la que come desde la presencia y la libertad.
(Tu equilibrio real.)
4 Mensajes de la Filosofía de la Alimentación Consciente
1 · El cuerpo ya sabe lo que necesitás sanar
Hay un momento en la vida donde el cuerpo empieza a hablar más fuerte.
Lo hace a través del cansancio, la falta de fuerza, el dolor, el insomnio...
Cada síntoma es una señal, no una falla. Tu cuerpo te da la información más honesta de cómo estás hoy, es un archivo de todo lo vivido en tu historia con la comida: Sabe lo que te nutre, lo que te agota, lo que te hincha.
Y en su lenguaje —síntoma, emoción, energía, sensación— te entrega la información que necesitás para dar el siguiente paso hacia el equilibrio interior.
2 · Escuchar es un acto de inteligencia emocional
La ciencia tardó milenios en confirmar lo que la sabiduría del Oriente siempre supo:
El bienestar es un equilibrio entre cuerpo, mente y emoción.
El sistema nervioso, las hormonas, el intestino, el sueño…
Todo responde a miles de factores que no podemos controlar.
Escuchar cada síntoma es un movimiento de conciencia, una señal de sabiduría. Cuando escuchamos esas señales, el cuerpo se relaja y encuentra su propio camino hacia la armonía.
3 · Nutrirte lúcida, con conocimiento y conciencia
La base de la alimentación saludable es la Ciencia Nutricional,
pero para ser conciente necesita aplicarse con flexibilidad, coherencia y libertad.
Comer lúcida significa saber, ser conocedora de la nutrición, y estar consciente en tu relación con la comida (Con tu sistema nervioso en modo parasimpático).
Significa comprender y escuchar qué necesita tu cuerpo y cómo acompañarlo día a día.
Preguntarte con honestidad:
¿Qué necesito hoy?
¿Cómo me lo pide el cuerpo?
No se trata solo de qué comés,
sino de conectar con tu alimentación y tu Ser.
4 · La emoción es maestra, no enemiga
Durante años se nos enseñó a controlar lo que sentimos,
como si la emoción fuera una debilidad.
Pero las emociones no son el problema:
El cuerpo las traduce en sensaciones físicas para orientarte hacia la comprensión y el equilibrio.
El dolor nos marca un límite.
El miedo nos pide cuidado.
Cada sensación, emoción o síntoma se traduce en un mensaje que nos guía.
Cuando las ignoramos, el cuerpo se estresa.
Cuando las aceptamos, el cuerpo se relaja.
Y si el verdadero camino para sanar fuera volver a escucharte?
Un camino de integración
No hay bienestar verdadero si el cuerpo va por un lado y la mente por otro.
La plenitud sucede cuando:
La emoción tiene voz,
La ciencia tiene dirección,
Y la conciencia tiene lugar.
Ese es el camino de la nutrición conciente y de la salud integral.
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— Por Estefanía Lansky